mercoledì 11 agosto 2010

No me mires con tus ojos tristes.

El tiempo es solo tiempo, perdido y aún así encontrado al encontrar esa risa que te haga volver a mirar, que te haga apostar uno contra mil. El cielo tan sólo es un papel que cambia de color según elija el sol, o la luna. El destino existe sólo a veces, y únicamente para justificar hechos, para que la vida parezca una película..., y todo es diferente si te paras a pensar en lo real y lo deseado...
No, no tengo tiempo para posar los pies sobre la tierra pues la propia realidad me abruma con problemas insignificantes, y aún así pesados y rudos.
Mi voz se calla a veces, cuando el silencio se sienta en frente de mí y me mira fijamente..., me hago pequeña para luego crecerme.
Tengo contados los días de verano, tengo enumeradas las veces que pensé en quien, y aún no se qué quiere el futuro de mí, pero mi cabeza piensa en un presente; el futuro, ése ya llegará. Espero siempre más de la vida, y aunque hace tiempo que la decepción no llama a mi puerta, estoy atenta por si algo falla. Mis expectativas suben y bajan, rompo mis propios límites cuando cierro los ojos..., y desencadeno tornados mentales a las 07:14.

mercoledì 4 agosto 2010

Erich Fromm

Nos enamoramos cuando conocemos a alguien por quien nos sentimos atraídos y dejamos caer frente a él o ella las barreras que nos separan de los demás. Cuando compartimos con esa persona nuestros sentimientos y pensamientos más íntimos tenemos la sensación de que, por fin, hicimos una conexión con alguien. Este sentimiento nos produce gran placer, hasta la química de nuestro cuerpo cambia, dentro de él se producen unas sustancias llamadas endorfinas. Nos sentimos felices y andamos todo el día de buen humor y atontados. Cuando estamos enamorados nos parece que nuestra pareja es perfecta y la persona más maravillosa del mundo. Esa es la diferencia entre enamoramiento y el amor.
Empezamos a amar cuando dejamos de estar enamorados. ¿Qué? Así es.
El amor requiere conocer a la otra persona, requiere tiempo, requiere reconocer los defectos del ser amado, requiere ver lo bueno y lo malo de la relación. No quiere decir que enamorarse no sea bueno: al contrario, es maravilloso. Sin embargo, es sólo el principio.
Muchas personas son adictas a estar enamoradas. Terminan sus relaciones cuando la magia de haber conocido alguien nuevo desaparece; cuando empiezan a ver defectos en la otra persona y a darse cuenta de que no es tan perfecta como pensaban.
El verdadero amor no es ciego. Cuando amas a alguien puedes ver sus defectos y los aceptas, puedes ver sus fallos y quieres ayudarle a superarlos. Al mismo tiempo esa persona ve tus propios defectos y los entiende. El amor verdadero está basado en la realidad, no en un sueño de que encontraste a tu príncipe azul o a tu princesa encantada. Encontraste a una persona maravillosa, de acuerdo, pero no es perfecta ni tú tampoco. Encontraste a tu alma gemela, pero también los gemelos discuten y también tienen diferencias.
Amar es poner en una balanza lo bueno y lo malo de esa persona y después amarla. El amor es una decisión consciente. Muchas veces oímos de personas que dicen que se enamoraron de alguien y que no pueden evitarlo.
¿Qué se supone que es, una cuestión de suerte?
¿Qué se supone que amamos, por arte de magia?
¿Qué se supone, que alguien más tiene poder sobre nosotros?
De ninguna manera. Puedes sentir una gran admiración por alguien, puedes desear tener una relación con alguien, puedes estar muy agradecido por lo que alguien ha hecho por ti, pero… no la amas. El amor nace de la convivencia, de compartir, de dar y recibir, de intereses mutuos, de sueños compartidos. Tú no puedes amar a alguien que no te ama, o que no se interesa en ti. El amor verdadero es recíproco. Recibes tanto como das. Si en este momento, tú mismo tienes un “amor imposible” debes estar molesto conmigo tal vez estas pensando: ¿Cómo es posible que me digas esto? ¿Que no ves que es amor lo que siento? No te culpo, yo también tuve alguna vez amores imposibles y también sentí la frustración de que esa persona no me hiciera caso o me abandonara.
Pero te repito; no puedes amar a alguien que no te ama.
Erich Fromm