martedì 13 marzo 2012

Canciones..

Voy a contar aquella vez en la que me invitaste a acurrucarme en tu sonrisa, y yo te susurré; 
"Tan solo por esta noche, mañana ya no estaré por aquí... Eres sólo un chico. ¿Sabes? Las horas son diferentes historias contadas bajo esta tenue luz, porque nadie llama tras el dolor, simplemente todos quieren olvidar. Son confusos los segundos en los que los latidos dejan de existir, en ese breve instante, y el colchón parece el mejor sitio en el que desaparecer. Acompañado, o a solas. Y es que, a veces, debes pasar página..."
Pero, como ya sabes, esta niña loca se encogió de hombros, porque, ¡qué mas da!, las sonrisas al anochecer son el mejor recuerdo que puede acompañarte en tu viaje, alzar los brazos, cerrar los ojos y decir algunas palabras sin sentido. Como, por ejemplo;
"A partir de ahora seremos el Equipo A..., juntos. Descalzos, puedo dejarme llevar si quieres en esta habitación, a la luz de la luna, balancearme tarareando una simple melodía, mientras pides sonriendo que la noche jamás acabe, y yo te pido; por favor, no me mires mientras bailo..."
Y después, reímos. Reímos como nunca antes habíamos reído. Reír cura las heridas, reír durante horas y horas; y eso hicimos, mientras allá fuera todos parecían estar aturdidos; perdiendo el tiempo construyendo emociones sin llegar a sentirlas, mientras tú y yo nos fundíamos en uno y jurábamos sentirlo juntos, y aún puedo sentirlo ahora..., porque sigue sucediendo al recordar esa noche, puedo jurar que el mundo gira locamente encendido cuando pienso en ti.
Y te hice creer que el amor puede nacer a lo bestia, en un sencillo fragmento de segundo, pero nunca me gustó dibujar corazones, así que, ¿recuerdas?, tras el te quiero te dije; "Oh, eres tan ingenuo..." 
Pero debo confesar que, seguramente, una parte de mí se dejó caer tras el eyer liner y el rojo de mis labios; una parte, quizás, más dulce. Yo notaba la implicación consumiéndome al ir pasando las horas, una extraña sensación entre tus brazos cerca de las cuatro de la mañana, quizás nuestro flaco amor luchaba contra mí, en un acto desesperado, mientras sin darnos cuenta estallaba el fuego en el tercer bar.
Todo parecía cambiar en cuestión de segundos; nuestras vidas se hicieron y se deshicieron un millón de veces esa noche, como nuestros cuerpos se entrelazaron y se separaron otras tantas. Las sábanas parecían a veces frías y otras calientes, la almohada recogió alguna lágrima, y al escucharme, simplemente me abrazaste diciéndome; "Cariño, déjame cantarte una canción.."
Y, supongo que esto te sonará extraño, pero fue la mejor canción escuchada en mi vida aunque tu voz fuera la peor voz del mundo entero. Pero allí estábamos, dos almas perdidas que no se encontraron, directamente se chocaron de frente pues iban a doscientos por hora con los frenos jodidos.. Y esa colisión, déjame decirte que ha hecho de mí alguien desgraciado y afortunado a la vez, pues mientras tú seguías cantando en susurros, estuvimos bailando lento en una habitación ardiendo durante algún tiempo, siendo conscientes de nuestra fuerte bipolaridad y que tras el amanecer nos encontraríamos a kilómetros de distancia el uno del otro, pero nos daba igual porque aquella noche era todo lo que teníamos, como te dije al aceptar la invitación cuando tan sólo estaba atardeciendo. 
Y es que, ojalá pudiésemos haber sido jóvenes para siempre, pero la realidad siempre llama a la puerta tras los besos más dulces y guarros, y las promesas se desvanecen dejando tan solo un rastro de desilusión. ¿Ahora entiendes por qué fui tan dura...? Para mí lo fácil hubiese sido haberte dicho, simplemente; "deseo poder verte pronto", como una especie de juramento en el que firmo tras asegurar que te esperaré para siempre. 
Pero la noche poco a poco llegaba a sus últimos instantes, y yo debía de volver a casa tras las tostadas y el café. Es extraño, porque recuerdo ese sentimiento de sentirme en mi hogar rodeada por tus brazos. Sí, tu pecho era como mi casa. 
A una hora del amanecer decidimos subirnos al tejado, sin decir una palabra y bajando la mirada tres veces cada minuto, la evidencia del final era tan clara como la que me atrapó horas antes cuando el amor simplemente se estableció en mi interior asegurándome no irse jamás. Y, sentados allá arriba, sobre tejas viejas y entre chimeneas sin humo, me volví a acurrucar entre tus brazos, tu sonrisa, y tu simple manera de hacerme sentir única con palabras tan poco originales como; mi pequeña niña...
Aquella última hora de noche fue, tal vez, la más especial de todas. Porque no nos gritamos, ni nos tiramos trastos a la cabeza, tampoco hicimos el amor en esa hora ni nuestros labios se rozaron siquiera. Pero fue el momento en el que me sentí más cerca de ti, quizás porque era consciente de que con los rayos de sol todo acabaría y los sueños que, sin querer, nacieron a lo largo de esas horas dentro de mí, morirían deshaciéndose en cuestión de minutos. 
Porque, cuando me encontraste supe que todo aquello iba a ser diferente; por eso no dejé que ninguno de los dos la jodiera. Me dijiste tantas veces "soy tuyo", y yo siempre te respondía; "yo siempre seré, de alguna forma, tuya."
Como todo en esta vida termina, la noche terminó y el sol llegó llenando de luz nuestros cuerpos, el cuarto en el que vivimos todo nuestro amor parecía distinto cuando bajamos del tejado. Cogí mis zapatos y mi abrigo, sabía que un gran avión me esperaba al otro lado de la acera allí donde habitaba la realidad y lo contrario a la ácida felicidad compartida de aquellas horas contigo, y aunque me costara hacerlo sin ti, la decisión estaba tomada.
Y, como barcos en la noche, nos alejamos, viendo como la luz del otro se volvía más pequeña y débil en la lejanía lentamente, hasta que simplemente nuestras luces desaparecieron. 
Perdón por el atrevimiento, pero he de decirte también que a día de hoy, tal vez, te echo de menos. Sé que has sonreído tú también al recordar las locuras de aquella noche, todos esos momentos en los que el mundo parecía que iba a estallar y que nuestras vidas iban a durar para siempre. Aquellos planes que decíamos tener, aquellas ganas de arreglar el mundo y compartir mil amaneceres más, aquel deseo de caminar lejos..
Podría preguntarte dónde está ahora todo eso... Quién eras tú, quién era yo. Quién eres ahora, después de tantos años, cuál es tu nombre. Pero nuestros mundos son mundos aparte, existen en universos paralelos como dos líneas rectas e infinitas que tan sólo se cruzan una vez en todo su recorrido.
Si, supongo que esos somos tú y yo..., tan solo dos desconocidos que una noche descubrieron un pequeño infierno entre cuatro paredes, que pudieron amarse a partir de un par de horas, y que desde aquella vez tienen problemas para dormir, pues al final de cada noche se sientan frente a la ventana mirando los barcos llegar..

giovedì 23 febbraio 2012

La Bruja de Portobello

¡Es todo tan simple y a la vez tan complicado! Simple, porque basta con cambiar de actitud. No voy a buscar más la felicidad. A partir de ahora soy independiente, veo la vida con mis propios ojos, y no con los de los demás. Voy a buscar la aventura de estar viva.
Y complicado: ¿por qué no voy a buscar la felicidad si la gente me ha enseñado que es el único objetivo que merece la pena? ¿Por qué me voy a arriesgar a tomar un camino que otros no se arriesgaron a tomar?
Después de todo, ¿qué es la felicidad?
Amor, responden. Pero el amor no da, y nunca ha dado felicidad. Todo lo contrario, siempre es una angustia, muchas noches en vela, un campo de batalla, preguntándonos si estamos haciendo lo correcto. El verdadero amor está hecho de éxtasis y agonía.
El dinero da la felicidad. Muy bien: entonces todas las personas que tienen el dinero suficiente para vivir con un altísimo tren de vida podrían dejar de trabajar. Pero siguen más nerviosas que antes, como si temieran perderlo todo. El dinero da más dinero, eso es verdad. La pobreza puede provocar la infelicidad, pero al contrario no es cierto.
He buscado la felicidad durante mucho tiempo de mi vida; ahora lo que quiero es alegría. Yo quiero placer. Quiero estar contenta, ¿pero felicidad? Ya no caigo en esa trampa.
Cuando estoy con un grupo de personas y decido provocarlas mediante una de las cuestiones más importantes de nuestra existencia, todas dicen: "Soy feliz."
Sigo; "¿Pero no quieres tener más, no quieres seguir creciendo?" Todos responden: "Claro."
Insisto: "Entonces no eres feliz." Todos cambian de tema.
Todo lo que nos rodea es el Deseo Universal. No es la felicidad; es un deseo. Y los deseos siempre son incompletos: cuando se realizan, dejan de ser deseos, ¿no?

(...)

- Lo tienes todo y has luchado por cada pulgada de tu territorio. Ahora mira tus lágrimas. Mira tu cara, y la amargura que refleja. Intenta mirar a la mujer que está en el espejo; esta vez no te rías, intenta comprenderla.
¿Cuál es el secreto de la vida? Llamémosle "gracia" o "bendición". Todo el mundo intenta estar satisfecho con lo que tiene. Menos yo. Menos tú. Menos unas cuantas personas que, desgraciadamente, tendremos que sacrificarnos un poco, en nombre de algo mayor.
Nuestra imaginación es mayor que el mundo que nos rodea, vamos más allá de nuestros límites. Antiguamente, lo llamaban "brujería", pero menos mal que las cosas han cambiado, o ahora ya estaríamos en la hoguera. Cuando dejaron de quemar a las mujeres, la ciencia encontró una explicación, normalmente llamada "histeria femenina"; aunque no cause la muerte por el fuego, acaba provocando una serie de problemas, sobre todo en el trabajo.
Sin embargo, no te preocupes, pronto la llamarán "sabiduría". 

(...)

- ¿Él me ama?
- Tu pregunta es equivocada. Lo que necesitas saber es si estás en condiciones de darle el amor que él necesita. Y lo que venga o no venga será igual de gratificante. Saberse capaz de amar ya es bastante.
Si no es él, será otro. Porque has descubierto una fuente, la dejaste correr y ella inundará tu mundo. No intentes mantener una distancia segura para ver lo que pasa; tampoco intentes estar seguro antes de dar el paso. Lo que des, recibirás, aunque a veces venga del lugar de donde menos te lo esperas.


Paulo Coelho
La Bruja de Portobello

giovedì 26 gennaio 2012

Like ships in the night.

Es esta noche en la que los sentidos se destiñen y los pensamientos vagan libremente por hojas de papel, algunos agonizan en un último suspiro mientras otros llegan a su éxtasis más intenso, y los recuerdos pasan uno tras otro como diapositivas en la mente, respirando segundos de existencia, nacen y mueren, tienen propios sentimientos encontrados, que chocan con la realidad y lo materialmente posible. 
Correr con los ojos cerrados y sentir el aliento de quien en la nuca, cálidamente helado. Entregarse a un abrazo; dejarse caer en unos brazos que no son del todo seguros. En la noche en la que se para el tiempo, y a veces todo parece más confuso, y otras veces las dudas se evaporan; se resbalan entre los dedos y rompen contra el suelo.
Y, ésta soy yo en algún punto del universo esta noche, vagamente perdida en un abismo temporal; pasando de puntillas por puertas varias borrando las ausencias y las presencias, suspirando con una media sonrisa por aquí cerca. 
Y, ahí estás tú, que me miras desde un sitio privilegiado, desde donde puedes ver cada milímetro de mi cuerpo y mi alma, desde donde puedes notar la temperatura de mis manos y adentrarte en mis pensamientos como si fueras parte de mí, sin apenas conocerme.
Es ésta la noche en la que el cielo parece más oscuro e infinito, los sentimientos se magnifican a una temperatura de algún grado bajo cero, y la belleza del hielo entre la piel y el mundo es apreciada por dos almas perdidas, que de imprevisto colisionan en el tiempo y el espacio haciendo estallar las alarmas de emergencia.
Es éste el momento en el que me dejo vencer por todo aquello que descubro en el tiemble de manos y en las palabras duramente frías, en el que me dejo caer por la calle más hostil dispuesta a salir con vida, reconociendo todo aquello que hace que mi piel se erice, todo aquello que me produce algo más allá que indiferencia...
Estallar riendo y gritando; Somos políticamente incorrectos.

lunedì 16 gennaio 2012

When everything is out you gotta take it in.

Cuando conoces a una persona, nunca sabes qué puedes encontrar tras ella. Puedes imaginar actitudes, rutinas, manías. Su pasado, tal vez. Pero nada te asegura cómo será en los momentos límites, cómo actuará en ciertas ocasiones. 
Cuando alguien nuevo llega a tu vida, no sabes en qué se convertirá, cuánto tiempo se quedará a tu lado. No lo sabes, y esa sensación de ignorancia absoluta sobre la persona que tienes enfrente, a veces es incómoda, y otras produce impaciencia. 
La vida transcurre, personas van entrando y saliendo de nuestra propia historia; la mayoría llegan con infinitas expectativas y se van dejándonos una gran decepción. 
Los años van pasando; pasan por todos nosotros. Pero, aunque así sea, la moralidad no siempre va al lado de ellos. Por eso digo que, cuando conoces a una persona, no sabes qué puedes encontrar tras ella; a veces incluso cuando esa persona lleva años en tu vida, sigues sin tener ni idea de lo que su interior esconde, aunque quieras pensar que jamás te fallaría; a ti, a una tercera persona, o incluso a sí mismo.
Porque, cuando alguien llega a tu vida, y te importa, tienes que creer en esa persona, aún estando a ciegas, aunque te llamen ingenua, porque si pierdes esa Fe en las personas, perderás parte del sentido de la vida.
Todos necesitamos creer en los demás, creer que los buenos siempre vencen a los malos. Y cuando esto no pasa, evaluar los hechos y replantearnos el papel de quién en la historia. 
Todos necesitamos creer en que las cosas van a ir bien, en que la persona que amamos nos ame, en que todo lo que hemos hecho bien sea valorado, en que las personas que nos han hecho daño y queremos, cambien.
Pero hay veces en las que hay que aceptar que la vida también son errores cometidos, propios o ajenos, son decepciones y finales dolorosos. 
Y, aún aceptándolo, no perder en la esperanza de que todo irá mejor a partir de nuevos comienzos.
No perder la esperanza, ni la Fe, jamás.

martedì 3 gennaio 2012

Walk Away.

Imagino que la vida se resume en eso; lo imagino, lo supongo.
En momentos que van sumando, en decisiones que vas tomando y en seguir caminando pase lo que pase. Supongo que, me seguiré equivocando tal y como lo he hecho hasta ahora, pero espero que esos errores me enseñen a ser mejor de alguna manera, que me hagan llegar dentro de los demás y dentro de mí misma.
Supongo que, los suspiros de esta noche tras las máscaras quitadas son una pequeña parte de lo que puedo sentir mientras historias pasadas se disecan e historias nuevas me esperan detrás de la esquina. Que todo este proceso de aprendizaje me llevará a buen puerto, que todas estas experiencias y todas esas personas que han ido formando parte de mi vida de alguna manera; ya sea para arrancarme lágrimas o arrancarme sonrisas (o ambas cosas), se quedarán en el fondo de mi mente, en alguna parte de mi historia; con las cuales aprendí, por las buenas o por las malas, lecciones que todos aprendemos antes o después en nuestras vidas.
Porque sí, la vida es eso; personas que van y vienen, personas que permanecen, personas que te quieren, personas que te cuidan, personas que te hacen daño.
Y encogerse de hombros, sonreír, y decir; qué mas da..., sigo aquí.
Porque las catástrofes diarias desaparecen tras apagar la luz y adentrarse en tus sábanas, porque puedo asegurar que no me arrepiento de ninguna de las decisiones tomadas en estos últimos años; pese todo lo ocurrido, pese todas esas estrepitosas caídas y las ganas de desaparecer. Porque así soy yo y no he dejado de ser yo misma en ninguno de esos momentos.
Dejaré los malos sentimientos y el resentimiento a un lado, dejaré que, en los momentos límites, la rabia, la desesperanza; se evaporen. Y seguiré caminando, nunca más voy a abandonar. Nunca más me voy a abandonar.
Seguiré aceptando disculpas y perdonando, a pesar de arriesgarme siendo así a nuevas decepciones. Porque lo importante es estar en paz con una misma y arrastrando odio no puedes llegar a ninguna parte. A pesar de que he aprendido que en el gran número de personas que existen en el mundo, en una gran parte la bondad brilla por su ausencia. 
Los años siguen pasando, con etapas que marcan trozos de tu historia. A veces lo tienes todo, a veces no tienes nada. Sea como sea, aunque no siempre tienes el poder de cambiar lo que ocurre (ya que la mayoría de los hechos ocurridos en tu vida, o los sentimientos que se despiertan en ti; son provocados por terceras personas), siempre puedes pensar en lo que te ha aportado cada visitante, cada experiencia; cada etapa. Disfrutar de lo que está pasando ahora mismo, en este momento; arriesgarte las veces que hagan falta, apostar por aquello que crees y que amas. Tienes derecho a tener miedo, pero no debes dejarte controlar por éste.
Para este año tengo algo en mente; caminar lejos. Probablemente porque me he ido ahogando poco a poco y ya apenas me queda aire que respirar en esta ciudad, y necesito, quizás, enfrentarme a mí misma sola en algún lugar e ir despejando con paciencia y voluntad esas preguntas existenciales que me llevo formulando de un tiempo a esta parte.
Y a ti, seas quien seas el que ahora mismo me está leyendo; decirte que no te preocupes por ganar frente a los demás, ni por demostrar cosas porque crees que te hará sentir mejor. Simplemente sé fiel a ti mismo sin dejar de pensar en los sentimientos de los demás, y supongo que, aunque haciendo esto no siempre todo irá bien; al final del camino podrás sentirte orgulloso de la clase de persona que has sido.
Feliz año nuevo a todos.

sabato 31 dicembre 2011

In questa ultima notte...

Enamorarse alguna vez que otra; ilusiones que se pierden en una noche cualquiera, y enfrentarse cara a cara con una misma. Darse cuenta, tras varios días de experiencias varias, de la más pura infancia que aún vive dentro de tu interior, de esa llama de esperanzas que se apagó en alguna ocasión en la que el mundo se derrumbó sin previo aviso encendiendo las alarmas del alma, y luego volvió a encenderse tras pasar días y días entre sábanas con tu propia mente pensando y divagando.
Y me da miedo sentir que no siento nada, notar mis manos más frías que nunca y dejar de mirar atrás.
Supongo que este año ha sido un año extremadamente inestable; haciendo un recorrido por mis sentimientos a lo largo de estos doce meses, siento que he sido una desconocida para mí misma en muchas ocasiones. Probablemente me siento extraña en mi día a día, probablemente sigan pasando los años como ha pasado éste, y yo siga igual de perdida.
Ser la última en llegar a la meta; tal vez intentar llegar a una meta que ni siquiera existe a día de hoy.
Si soy sincera; siento que el 2011 ha sido un año perdido en muchos aspectos. No he avanzado interiormente; me he ido hundiendo más en mi propio pozo, siendo consciente de ello y siéndome totalmente indiferente.
Si quieres cambio verdano, pues; camina distinto.
Pero está esa parte oscura que me empuja hacia abajo...
Incluso siento que he retrocedido; que sentimientos tales como el miedo a la decepción o al fracaso se han apoderado nuevamente de mí bloqueando mi capacidad para levantar la mirada y ser fuerte.
Aún así, sin duda alguna,la positividad contraatacará en algunas horas haciendo frente a toda esta mierda que rodea mi cama en la última noche del 2011...

venerdì 16 dicembre 2011

My world explodes...

No es por las noches sin fin y las mentiras susurradas al oído, no es por las promesas incumplidas ni por las confesiones a medias. No es por las conversaciones olvidadas, ni por los años perdidos, ni por las disculpas no sinceras. No es por las personas que no son de verdad, ni por las miradas al suelo, ni por los pasos en falso, ni por la rabia reprimida, ni por las decepciones, ni por el asco, ni por la pena. No es por las malas personas, no es por el ruido del dolor, no es por las sonrisas que esconden odio, no es por el intentar avanzar como persona. No es por quienes atacan irracionalmente, no es por aquellos que dijeron y no hicieron. No es por aquellos que hicieron y no dijeron. No es por el mundo que se derrumba cada mes, no es por las palabras que golpean, no es por los hechos que demuestran insensibilidad. No es por la indiferencia. No es por la repulsión que siento ahora mismo. No es por la incoherencia. No es por las faltas de respeto. No es por el odio. No es por la inmadurez. No es por el pasado, ni por el presente. No es por la superficialidad. No es por la hipocresía. No es por la cobardía.
No es por las noches sin fin y las mentiras susurradas al oído, no es por las promesas incumplidas ni por las confesiones a medias…

martedì 13 dicembre 2011

Someday you will find me.

Inesperado como la noche que se enciende en una habitación a oscuras, como el recorrido de tus dedos por mi espalda, y la manera que tengo de decir que no al amor en diciembre.
Bailar entre estas cuatro paredes, anhelando cada último suspiro pero preparados para el siguiente, en una supuesta realidad que agoniza tras escuchar una canción.
Tiemble de piernas, calmado por un beso; dulce, sencillo...; y apartar la mirada tras él, sintiendo el precipicio a centímetros del final de mi cuerpo, sintiendo el vértigo provocado por alguien especial; sintiendo el calor del invierno...
Y desvanecerse tras apoyar la cabeza en su hombro, desaparecer durante esos tres minutos de melodía regalada; borrar tus huellas en vidas ajenas y huellas ajenas en tu propia vida; y dar vueltas en un abrazo, mientras todo aquello que dolía comienza a carecer de sentido, de unidad..., se esfuman los recuerdos y las lágrimas se evaporan, y de repente el mundo parece un sitio mejor.
Una sonrisa, y comenzar a hablar.
"Hey, soy nuevo en esto. Supongo que, en este momento, no te apetece hablar. Caminemos, y cuando quieras contarme todas esas pequeñas cosas que quiero saber de ti, estaré aquí, a tu lado, preparado para esas manías y esa forma extraña de reír que seguramente tendrás..."

martedì 29 novembre 2011

SORRISO.

Llevaba varios días perdida, incapaz de centrarme en lo que hacía en el momento, sumergida siempre en dudas existenciales y sin saber exactamente qué estaba pasando en mi cabeza.
La verdad, ahora mismo no es que mi mente esté aclarada, pero si que está tranquila, y eso es suficiente para mí.
La simplicidad de una palabra acompañada por una sonrisa, la ternura de cualquier gesto que venga de alguien a quien le importas; un simple "hey, ¿te encuentras bien?", e hipotéticos abrazos en un lunes por la noche.
Haces planes en tu cabeza a largo plazo, atas cabos e imaginas situaciones; tal vez no imaginas sino que idealizas. Luego llega el momento esperado y nada es como habías pensado que sería. A veces es mejor, a veces es peor. Yo prefiero decir que, simplemente, es diferente.
Seguramente hayan bastado un par de conversaciones, cada cual tiene su propio pensamiento; das tu opinión y algunos te apoyan, otros te recriminan lo que sientes o piensas porque se preocupan por ti, y otros tan solo te dicen que todo irá bien y que descanses esta noche.
Sea cual sea la respuesta, se agradece, ya que, ¿qué sería de ti si cuando estás desorientado tus amigos no te cogen de la mano y te enseñan el camino?
Quizás haya bastado un instante preciso, en el que te sientes extrañamente lleno, después de pensar que estabas vacío por no tener a alguien a tu lado. Y, te das cuenta, de que no tienes a una persona sino a muchas, y que cada momento con ellas es especial.
Te das cuenta de que sí, de que eres feliz porque hay personas a las que les importas; personas a las que quieres..., y que con eso basta.
¿Me hago mayor? Quién sabe...
Solo puedo daros las gracias a todos, por aguantarme, salvarme en mis peores momentos, y darme días en los que no ocurre nada especial, pero me voy a la cama especialmente feliz por haber compartido con vosotros alguna risa que otra.
No os lo digo a menudo pero, os quiero.

María.

venerdì 18 novembre 2011

Y yo huyendo..., ya no de ti, sino de ti y de todos.

Me cuelgo de mis dedos sobre el frío suelo, mi piel es suave pero el interior está agrietado. Ahora ya solo quedamos yo y estas cuatro paredes, y en el fondo, me da lo mismo.
Es la palabra especial que se desvanece entre mis manos, es no poder explicar mis pocas ganas de ti.
Es apostarlo todo y perder la partida, tentar a la suerte y ser vencida por múltiples golpes bajos. Es decir fuertemente aquello que tienes que decir, sin miedo, sin dudas, sin titubear, y entonces retirarte con una reverencia; a pesar de los golpes, a pesar de las miradas que no se fijan en los ojos sino en la acera, es aceptar la derrota y aún así sentirte bien…, porque has luchado respetando las normas.
Tal vez una parte de mí esté decepcionada, tal vez me siento incomprendida en cierta medida; tal vez necesitaba que me salvaran, y no lo hicieron.
Ya perdí mi capacidad para llevar a la práctica todos esos sentimientos, si mis muros antes eran altos ahora son imposibles; y la expresión de indiferencia vuelve a mi día a día, y no es porque yo lo haya decidido sino porque así me siento segura y no tengo que implicarme ni involucrarme en historias en las que en el final las lágrimas solo caen de mis ojos.
Al fin y al cabo, me doy cuenta de que tal vez nunca he dejado de tener razón en cuanto a toda esta… mierda…