venerdì 18 novembre 2011

Y yo huyendo..., ya no de ti, sino de ti y de todos.

Me cuelgo de mis dedos sobre el frío suelo, mi piel es suave pero el interior está agrietado. Ahora ya solo quedamos yo y estas cuatro paredes, y en el fondo, me da lo mismo.
Es la palabra especial que se desvanece entre mis manos, es no poder explicar mis pocas ganas de ti.
Es apostarlo todo y perder la partida, tentar a la suerte y ser vencida por múltiples golpes bajos. Es decir fuertemente aquello que tienes que decir, sin miedo, sin dudas, sin titubear, y entonces retirarte con una reverencia; a pesar de los golpes, a pesar de las miradas que no se fijan en los ojos sino en la acera, es aceptar la derrota y aún así sentirte bien…, porque has luchado respetando las normas.
Tal vez una parte de mí esté decepcionada, tal vez me siento incomprendida en cierta medida; tal vez necesitaba que me salvaran, y no lo hicieron.
Ya perdí mi capacidad para llevar a la práctica todos esos sentimientos, si mis muros antes eran altos ahora son imposibles; y la expresión de indiferencia vuelve a mi día a día, y no es porque yo lo haya decidido sino porque así me siento segura y no tengo que implicarme ni involucrarme en historias en las que en el final las lágrimas solo caen de mis ojos.
Al fin y al cabo, me doy cuenta de que tal vez nunca he dejado de tener razón en cuanto a toda esta… mierda…

venerdì 11 novembre 2011

Te veo dolida, con un toque de impotencia y dos gramos de rabia.

Mi cuerpo a orillas de una verdad a medias, sentirse heroína de una historia en la que varios son los protagonistas, y bajar la mirada ante una verdad incómoda, aferrada a una mano que ya no existe y entre papeles en los que solo hay mentiras escritas de manera suave, hermosa; engañando a los sentidos.
Una noche en la que todos llevan máscaras, y sentirse invisible y sola ante personas que ríen y bailan; sentir que esa historia tan solo fue un espejismo; que esa persona tan solo fue un espejismo, y despertar en tu cama; sudando, respirando fuerte, perdida en la inmensidad de la propia vida, entre personas varias que intentan cazarte; acechando, siempre acechando...
Ir más allá, pensar en un por qué que tal vez no existe, volver la mirada atrás y recordar la clase de persona que eras; de la cual, tan solo quedan ya los escombros tras el tornado que destruyó todo; segundo a segundo, tu fuerza, tu seguridad, tu mirada dura y fría..., y encontrarse con la nada.
De frente.
Duro. Triste. Anhelando lo poco que quedaba de ti, en el último suspiro de media noche, en la luna que susurra lentamente que la calma es caprichosa, que la normalidad nunca ha existido y que esas noches sin frenos no ocurrieron en el mundo real.
¿Duele?
Duele.
Pero no me dejo vencer. Odio la debilidad, siempre la odié...
Soy de esa clase de personas..., independientes..., locas...., bipolares..., claras..., pero confusas...
Hay personas que te hablan, y dicen cosas que quizás divagan por tu mente pero que jamás las tomaste enserio. Y, entonces, florecen, y tomas aire pensando que, tal vez, lleven razón...
Sentirse un juguete, en supuestos mundos paralelos en los que tus manos están vacías, tus labios apretados y tu mirada distante.
Pero esto es así.
Nadie dijo que fuera fácil, nadie me tomó la mano diciendo; vamos a pasear... Porque la vida no es así.
Sufres, escuchas canciones que te mandan al más profundo pozo y la tumba que estabas cavando para ti misma, esa que abandonaste cuando el mundo parecía un mundo mejor al lado de quien, vuelve a tu día a día y la sientes tan cerca que a veces no dudas en tirarte de cabeza, sin pensar.
Pero en el último segundo piensas..., y te dices a ti misma; ¿enserio?
Soy fuerte.
Puede que, en este momento, tus piernas tiemblen. Puede que, en estos últimos días, las lágrimas hayan brotado sin cesar. Puede que, el pecho te duela más que de costumbre...
Pero yo no soy de esas...
Muchas veces pienso en lo que fui en vidas pasadas. Mujer revolucionaria. Bruja quemada en la hoguera. Rebelde, siempre rebelde...
Esto no es para mí.
Esto no es para mí. Definitivamente soy como soy, y no es fácil cambiar como una es.
Sé abrazar, sé pedir perdón. ¿Sé perdonar? Sé perdonar... Y en eso de olvidar tengo matrícula de honor.
Me hablan de dolor, me hablan de sufrimiento y me hablan de indiferencia. Yo siento que me da lo mismo, yo siento que a nadie le tiembla la voz como me tembló a mi una vez, y que ahora mismo el frío que siento no lo siente la persona que, tal vez, quisiera que lo sintiese...
Pero me alegro cuando a los demás les sale el sol, aunque mi día esté tormentoso. Seco lágrimas ajenas sin la necesidad de que nadie seque las mías, y espero con ansia la sacudida mortal del universo para comenzar a recuperarme, a componer el puzzle de mis sentimientos, aunque tenga que buscar entre los escombros de mi corazón para hallar los restos que sobrevivieron.
Soy fuerte, y quizás eso les asuste.
Pero me siento bien conmigo misma, porque he sido sincera en todo momento. Advertí; conmigo nada es fácil. Advertí; soy una gilipollas.
El problema es que nadie se tomó enserio lo que dije el primer día, esperaban más de mí y no supe corresponder a las altas expectativas.
Perdona por ser humana... Realmente siento no ser tan perfecta como muchos pensaban que lo era...

martedì 8 novembre 2011

Levels.

Siempre hay un punto de partida y un punto de llegada.
En medio de la noche tu mente se tropieza con pensamientos encontrados y recuerda alguna parte de ti que se quedó hace algún tiempo atrás.
Supongo que las sonrisas más sinceras son las que se dibujan en tu cara cuando estás sola y no tienes que mostrar ante nada ni ante nadie que estás bien..., no actúas, no demuestras, tan solo es eso; te sientes bien. Aunque probablemente sea algo efímero. Quien sabe.
La vida es una sucesión de momentos, algunos buenos, y otros no tanto. Pero cada uno de ellos importa, te enseña; maduras, cambias, evolucionas. Seguir adelante; a veces llorando, otras riendo, y otras con los brazos cruzando pensando; pero, ¿qué mierda es esta?
Es curioso todos los estados que puedes llegar a alcanzar en unos pocos días; sentirse feliz, insegura, vencida, confundida, desolada, sola, enfadada, terriblemente enfadada, decepcionada, absurda, nuevamente enfadada, algo desquiciada y finalmente... ¿impaciente? ¿extrañamente..., segura? ¿Tal vez fuerte?
Y darle al play nunca me había hecho tanto bien, porque en el momento en que te dejas caer en brazos de la autocompasión; estás perdida. Ser salvada por una misma deja ver cómo eres; y probablemente esta forma de ser me siga trayendo problemas durante muchos años..., la verdad, no lo sé.
Me siento preparada para el gran golpe, aunque no dejo de pensar que todo iría mejor si la batalla terminase y dejase paso a una tregua. Pase lo que pase, probablemente duela igual; antes, o después.
Esta es la primera noche en la que en mi almohada no llueve de un tiempo a esta parte, y no sé si será malo o bueno..., pero a mí me vale.

sabato 5 novembre 2011

Save the Hero.

Hay veces en la vida en las que el mundo parece temblar bajo nuestros pies; a veces se derrumba dejándote caer en el abismo más profundo, dejándote en la nada, y otras resiste la sacudida con fuerza, y te da el valor para plantarle cara y decir; yo soy más fuerte que todo esto.
Hay veces en la vida en las que las cosas no salen bien; en las que tus miedos pueden contigo y arruinan aquello valioso que tienes despertando el miedo del que tienes enfrente. Porque hay veces en la vida en la que llegas a rozar con tus dedos la felicidad, pero luego se te escapa y el sentimiento de desolación es tan intenso que dejas de creer en todo aquello que creías, que tus ideales se desdibujan en dos o tres hojas de papel, y tu corazón se cierra destruyendo todo lo hermoso que antes le hacía latir.
Un día aprendí a luchar, aprendí a apretar los puños con fuerza y a mirar de frente a los problemas, aprendí a aceptar mis defectos y a intentar cambiarlos con paciencia y voluntad, aprendí a pedir perdón y a perdonar, y aprendí que nadie se merece sufrir por nadie...
Aprendí a ser fría, ¿cómo no iba a hacerlo? Era la única manera de saber encajar todo aquello que me golpeaba fuertemente.
Porque los días pasan, todo cambia y algunos sentimientos también lo hacen. No puedes detener la tormenta, no puedes esperar siempre la calma tras ella, hay veces en las que tienes que aceptar los hechos y no debes dejarte hundir.
Es probable que mires a tu alrededor y todo te parezca una historia mal contada, que te sientas solo en pleno centro de la ciudad, y observes a la gente preguntándote si de verdad todo esto merece la pena, o no.
El problema es cuando no sabes responder...

Sometimes I wish someone would just come here and save me... Save me from myself.
Who's there to save the girl...?

giovedì 20 ottobre 2011

No envy, no fear.

Hoy amanecí y mi piel se erizó sobre mis sábanas, me sentí inmensamente pequeña ante el techo de mi imaginación, y suspiré varias veces hasta que mis pestañas dejaron que los rayos del sol alcanzaran mis pupilas. Al atardecer, me encontré nuevamente con mis pensamientos; algo oscuros, turbios y profundos. Y yo; taciturna, confundida y tranquila a la vez, me paré a pensar en lo que esconde mi mente en sus recovecos más profundos.
Acaricio mi cabello mientras miro el tiempo pasar, y mis manos ya no tiemblan pues ninguna presencia me hace ya dudar, ni titubear... Valoro a quien es capaz de desarmarme y hacerme sentir insegura..., se traduce en que es capaz de mover algo dentro de mí.
Y permanezco así, frunciendo el ceño ante algunas afirmaciones y dando rienda suelta a mi sinceridad, sintiendo la calma propia de alguien que ya tropezó alguna que otra vez y se hizo a sí misma algunas que otras promesas, haciendo guiños al destino para demostrarle que, si quiero, puedo ser aún más caprichosa que él, y siendo a veces una niña y otras una mujer.
Y en mis noches, tranquilas y solitarias, escucho una canción que habla sobre el invierno mientras pienso durante algunos minutos en algo llamado futuro; pero no encuentro ninguna respuesta a todas esas preguntas que se formulan en mi cabeza, lo más seguro es que no quiera encontrarlas.
Y a veces, leo pasajes del pasado. Solo a veces. Y descubro un poco más de mí misma en cada palabra; tal vez acerca de mis miedos y mis rarezas, o de todas aquellas historias que no tienen fin en mi cabeza, o todo aquello que pienso y digo, o pienso y no digo, en muchas ocasiones, y que está fuera de lugar. Cosas que debería callar, y otras tantas que debería decir...
Pero me encojo de hombros ante todo esto, pues tengo esa maldita sensación de que nada es importante... Que quizá, yo solo esté de paso.
Creo que tan solo una vez fui de esa clase de personas que se aferran a algo o alguien como salvavidas, y, finalmente, acabé hundiéndome resbalando por la espalda de algunas verdades a medias.
Y quizás haya terminado por ser yo misma mi propio juez, verdugo y héroe a la vez...
La verdad, no lo sé...

venerdì 7 ottobre 2011

While I wait...

Soy de esa clase de personas que creen en el ser humano, pero que se decepcionan con los actos de los demás. De esas, que son capaces de poner su mano en el fuego por alguien y luego abrasarse sin más; y tras la decepción encontrarse con la nada, y sostener sus manos vacías pensando en cosas bonitas, que simplemente no existen.
Soy de esa clase de personas que llora con el telediario, con la violencia de género y con las enfermedades terminales, que se siente pequeña ante un mundo tan inmenso e inmensamente injusto; pero que a veces se cree lo suficientemente fuerte para cambiarlo; o, al menos, cambiar una milésima parte de él.
Porque soy así, ingenua e inocente en la justa medida que mi corta edad me permita que sea, tal vez demasiado idealista, quizá pesimista, o realista…, o utópica. Porque quizá sea éste un mundo con demasiadas complicaciones, con más defectos que virtudes (como encuentro yo a la vida misma), como las personas somos egoístas, egocéntricas, y…, tremendamente simples en nuestra totalidad.
El sentimiento de decepción no deja de invadir mis sentimientos; mi corazón y mi mente. Me pregunto si realmente hay algo allá fuera, si de verdad el ser humano es capaz de sacrificarse por el prójimo, si de verdad la compasión y el perdón existe.
Es triste vivir, contar, escuchar historias del día a día en las cuales personas viven su vidas sin importarles sentimientos ajenos; y yo miro atentamente, esperando alguna señal del cielo que me diga; María…., deja todo esto…., o jamás serás feliz…
Pero todo es una continua decepción, y yo solo puedo sincerarme con estas palabras ante las personas que me leen; no sería infeliz si me desvaneciese en este mismo momento quedando, tan solo, un mero recuerdo de lo que alguna vez fui en mi corta existencia; puesto que no hay motivación que me empuje a luchar por ningún motivo…., todo es tan simple y superficial que la vida misma me parece una tonta broma que alguien inventó para enloquecernos.
Me siento egoísta y caprichosa por el simple hecho de haber nacido aquí, y miro el tiempo pasar; y a las personas hablar de cómo se sienten, aunque no me interese lo más mínimo. Miro de frente a la muerte, y a la vida misma que me aterroriza más que lo que me puedan contar los que se fueron; puesto que es una putada ser alguien sintiéndose nadie, tal vez, como me siento yo ahora mismo escribiendo estos párrafos sin sentido.
Puede que hoy sea un mal día para escribir, para dar rienda suelta a mis pensamientos; pero poco puedo hacer con esta joven inconformista que habla de un mundo mejor sin ni siquiera creer que ella misma se merece lo mejor que la vida pueda ofrecerle…
Y dice, simplemente; “Todo es una puta mierda.”
Y nada más...

mercoledì 28 settembre 2011

Lovely Tonight.

Hubo una vez en la que perdí las esperanzas, y repetí varias veces; "nada volverá a ser como antes". Pero un día, inesperado, todo cambió. Y, para mi alegría, todo volvió a la normalidad...
Las personas cambiamos continuamente, todo en nuestras vidas va evolucionando como vamos evolucionando nosotros mismos; caminando siempre, o casi siempre, hacia adelante, abriendo como podemos nuevas fronteras y sobrepasando límites impuestos en tiempos anteriores.
Tenemos miedo muchas veces a la propia vida, a todo aquello que nos deparará el mañana y de lo que nosotros no tenemos conciencia alguna; miedo a nosotros mismos y a lo que somos capaces de sentir o de pensar; quizás a veces porque no es acorde con lo normalmente convencional, o con aquellas promesas que nos hicimos a nosotros mismos para sentirnos protegidos de todo lo externo que pudiera resultar una amenaza para nuestra estabilidad y nuestra comodidad.
El problema con estas amenazas externas es que te pillan por sorpresa, una tarde cualquiera; y llegan, y ponen todo tu mundo patas arriba. Y tú, lo único que puedes hacer es aceptarlas. Tienes derecho a enloquecer, a llorar, a gritar... Pero disfruta de la locura que se desate en tu mundo perfecto; acepta tus deseos, combate tus miedos, y rompe tus propias normas pues nunca estamos cien por cien seguros de todo aquello que forma parte de la vida. Está bien aprender de los errores, pero no puedes prometerte a ti mismo no equivocarte nunca más; debes permitirte caer a veces, siempre que después te levantes. También debes aprender a perdonar y a olvidar, tanto a ti mismo como a los demás, porque es el único camino para poder volver a la "normalidad" y a la calma, y porque mantener dentro odio y rencor no te ayuda a seguir hacia delante, pues permaneces en el pasado incapaz de avanzar.
Y así es como evolucionamos; así es como continuamente cambiamos y cambian todos los que están a nuestro alrededor. Quizás a veces no nos sintamos cómodos con algunas situaciones que antes nos llenaban de felicidad, quizás algo que antes nos entristecía ahora nos hace sonreír, o suceden cosas que no estaban planeadas, y que rompen nuestros esquemas.
No hay que ser duro con alguien que quieres porque pienses que ha cambiado, pues tú también lo has hecho. Permite a los demás cambiar, permítete a ti mismo evolucionar, y camina hacia delante con aquellos que quieres y que consideras importantes en tu vida. Acepta que los sentimientos, los pensamientos, las perspectivas y los ideales nacen y mueren, pero no olvides que todo puede ser sencillo, y que nosotros mismos complicamos relaciones y llevamos al extremo cosas que son naturales. Todo vuelve siempre a su sitio, a pesar de los ciclos que vamos pasando; siempre hay algo dentro de nosotros que nos enseña el camino.
Probablemente esas personas que llevan a tu lado tantos años no son las que eran, probablemente tu hayas cambiado tanto que aquel chico o aquella chica de hace un tiempo te parece alguien ajeno a ti; pero aunque cambiemos en muchos aspectos interiores, hay algo que siempre nos acompañará; nuestra esencia...

sabato 10 settembre 2011

El Aleph

- Me encantaría disfrutar de tu compañía todo el tiempo, siempre tienes mucha energía, nunca aceptas un no por respuesta, pero sucede que... - Los ojos. Verdes, sin ningún rastro de maquillaje- ... sucede que...
Puede que sea el agotamiento. Más de veinticuatro horas sin dormir y perdemos casi todas nuestras defensas; estoy en ese estado. Aquel cubículo sin ningún mueble, hecho sólo de acero y de vidrio, empieza a difuminarse. El ruido disminuye, la concentración desaparece, y ya no soy plenamente consciente de quién soy ni de dónde estoy ahora. Hago un esfuerzo, pero no puedo pensar con claridad. Sé que le estoy pidiendo que se comporte, que vuelva al lugar del que ha venido, pero lo que sale de mi boca no tiene ninguna relación con lo que estoy viendo.
Miro hacia la luz, hacia un lugar sagrado, y una ola se acerca hacia mí, llenándome de paz y amor, aunque ambas cosas casi nunca van juntas. Me veo a mí mismo, pero también están allí los elefantes con trompas erguidas en África, los camellos en el desierto, la gente hablando en un bar de Buenos Aires, un perro que cruza la carretera, el pincel que se mueve en las manos de una mujer que está apunto de terminar un cuadro, nieve derritiéndose en una montaña de Suiza, los peces en el océano, las ciudades y los bosques del mundo, todo tan claro y tan gigantesco, tan pequeño y tan suave.
Estoy en el Aleph, el punto en el que todo está en el mismo lugar al mismo tiempo.
Estoy en una ventana mirando el mundo y sus lugares secretos, la poesía perdida en el tiempo y las palabras olvidadas en el espacio. Esos ojos me dicen cosas que ni siquiera sabemos que existen pero que están ahí, listas para ser descubiertas y conocidas sólo por las almas, no por los cuerpos. Frases que son perfectamente comprendidas aunque no sean pronunciadas. Sentimientos que exaltan y sofocan al mismo tiempo.
Estoy delante de puertas que se abren durante una fracción de segundo y luego vuelven a cerrarse, pero que permiten desvelar lo que se esconde tras ellas: los tesoros, las trampas, los caminos no recorridos y los viajes jamás imaginados.
- ¿Por qué me mitas de esa manera? ¿Por qué tus ojos me enseñan todo esto?
No soy yo el que habla, sino la chica, o mujer, que está frente a mí. Nuestros ojos se han transformado en espejos de nuestras almas; tal vez no sólo de nuestra alma, sino de las almas de todas las criaturas que en ese momento caminan, aman, nacen y mueren, sufren o sueñan en este planeta.
- No soy yo... sucede que...
No puedo terminar la frase, porque las puertas siguen abriéndose y revelando sus secretos. Veo mentiras y verdades. Las puertas siguen abriéndose, las puertas de los ojos de Hijal, y empiezo a verme a mí mismo, como si ya nos conociésemos desde hace mucho, mucho tiempo...
- ¿Qué estas haciendo? -me pregunta,
- El Aleph...
Las lágrimas de la chica, o mujer, que está delante de mí parecen querer salir por una de aquellas puertas. Alguien dijo que las lágrimas son la sangre del alma, y es eso lo que veo ahora, porque he entrado en un túnel, estoy yendo al pasado, donde también ella me espera. Sí, ella está allí, frente a mí, arrodillada en el suelo sonriendo, diciendo que el amor puede salvarlo todo, pero yo veo mis ropas, mis manos, una de ellas tiene una pluma...
- ¡Para!- grito.
Hijal cierra los ojos.

Paulo Coelho
El Aleph.

lunedì 22 agosto 2011

In the ballrooms of mars.

Mi piel se eriza bajo las estrellas que alumbran la espina dorsal de mi espalda. Te busco entre las sábanas que quedaron enredadas en mis piernas desde tu partida, y suspiro en las noches en las que tu aroma vuelve para enloquecer mis ojos oscuros entre más suspiros contra la almohada.
Nunca se va, este sentimiento de impotencia desde que todo cambió; en esa milésima de segundo; esa fracción de mi vida en la que me aferré a tu piel y tu decidiste desaparecer.
Y el cielo me mira desde lo alto, queriendo formar parte del éxtasis de mis pestañas, y me llama "la chica a la que todos querían abrazar", porque mi cuerpo es frágil, pero mi mirada; tan dura, distante, fría...
Y sigue ahí, en noches como esta, pero la gravedad me agarra a mi cama en la que nunca sale el sol y me puedo permitir ser yo misma y hablar de algunos sentimientos, mientras los cristales se rompen ahí afuera y la luna, consternada, intenta protegerme de aquellos que me susurran desde los tejados, reclamando mi presencia, enlazados a esa dulce locura que me envuelve de vez en cuando entre suspiros agitados al desplomarse la cordura y estallar contra el suelo.
Y yo a veces estoy, y a veces no estoy, y es el mundo que gira; pero yo sigo siendo esa niña que piensa que es el cielo, que se mueve.
Supongo que yo también soy parte de todo este teatro que es la vida...

giovedì 18 agosto 2011

Con las manos vacías.

En algún momento eché de menos.
Mi cuerpo tendido sobre el colchón, y yo tan sólo cerraba los ojos, elevándome de forma sobrenatural, acariciando con la planta descalza de mis pies algunos recuerdos, un poco de mí.
Seguía en la espiral de suposiciones, en la espiral de mis preguntas; mis dudas existenciales...
Y en el éxtasis de la noche solía resurgir mientras arqueaba mi espalda y retomaba mi vida, y si estaba o no; era ya otra historia...
Durante muchos amaneceres corrí detrás de personas varias buscando algún tipo de salvación, y finalmente terminaba salvándolas yo a ellas...
Pero hoy todo es distinto, ¿sabes?
El tráfico es igual, tus ojos son los mismos, los abrazos me siguen pareciendo un arte...
Pero tú y yo, ya no somos los mismos.