domenica 20 settembre 2009

Untitled.

Si le robara la razón al destino, juez de nuestros actos. El que luego condena. Si abriera los ojos cada día al amanecer y le dedicara una sonrisa al mundo. Si aprendiera a andar entre las personas sin juzgar a ninguna. Si disfrutara de cada momento como si fuese el último. Si supiera que estoy desperdiciando mi día a día con problemas que no son importantes. Si aprendiera a vivir, a ser positiva, a dar gracias por esto, por seguir aquí. Sería feliz. Y tú también.
Nos preocupamos por exagerar los errores, por derramar más lágrimas que nadie y sentirnos desgraciados. No pensamos en los que ya nos dejaron, aquellos a los que no les brindaron la oportunidad de seguir construyendo esto que tenemos ahora en nuestras manos. Nos pasamos los días investigando los defectos de los demás para poder quejarnos y enfadarnos. No amamos al cien por cien. No miramos bien a primera vista. Y lo peor de todo es que lo se y no hago nada para cambiarlo.
No quiero perder mas días, mas fuerzas, mas confianza. Porque todo se convierte en un mundo peor cuando piensas que lo ha hecho mal. Cuando tienes miedo a fracasar, cuando tienes miedo a que te hagan daño. Ese miedo que te controla, que te lleva, que te maneja. Siento presión en el pecho, siento que en cualquier momento me voy a derrumbar en medio del camino. Sin ganas de seguir adelante, por muchas sonrisas que me consigas sacar. Porque ahora tengo miedo, porque ahora no se que pensar. Porque las manos me tiemblan, igual que los labios. Porque hice daño y ahora el destino me juzga, y me condena. Y cuesta respirar, y a pesar de reflexionar y darme cuenta de que lo estoy haciendo mal sigo dando golpes contra la misma puerta, intentándola abrir por la fuerza sin darme cuenta de que hay un manillar más abajo... Soy humana, y siento decir que mis defectos son mas numerosos que mis virtudes.
Yo le tengo miedo a la muerte, pero le tengo más miedo aún a la vida.

giovedì 17 settembre 2009

¿Dónde está la felicidad?

Nunca llegué a pensar que escuchar a alguien hablar en un idioma en concreto pudiera relajarme. Sin saber lo que dice. Escuchando cada tono, la entonación. Los giros, los acentos. Y respirar profundamente, e incluso los problemas desaparecen. Los sentimientos revolotean dentro de mi intentando buscar un modo de escapar que no sea demasiado brusco. Tuturuturututu. Cantan en mi. Y yo sonrío. Tuturuturututu. La melodía se une. Y yo floto. Ahora que me siento bien... Intento traducir. ¿Me siento bien? Ahora si. Sencillamente. Traduzco, y sonrío. Tengo ganas de ti. Sigo. Tengo ganas de estar aquí contigo. Mezclo. Vuelvo a sonreír. Me han entrado ganas de gritar asomada al balcón. ¿A la luna llena? ¡Al mundo entero! Miro mi cama. Jaula de sueños, muchos que no recuerdo y que nunca llegaré a recordar a pesar de haber estado en mi mente. Como el amor. Oh, no. El amor no está en la mente, está en el corazón. Como tú, como yo. El amor tiene muchas caras. Sigo flotando, incluso puedo atreverme a decir que vuelo. Hoy es una noche especial. Ni me siento mal, ni me siento bien. Eso sólo son canciones. Indiferente. Idealista quizás. "A tu edad se es muy idealista, yo también lo era" No creas que me olvidé de aquella charla.
Suspiro. Chiquilla. Suspiro. Niña. Suspiro. Mujer. Suspiro. Yo.
Esta noche soñaré contigo, pero eso ya es otra historia.

lunedì 14 settembre 2009

Are you in love...?

Duelen cosas que tal vez no deberían de doler. Cabeza loca, corazón perdido. Noche que no acaba nunca, o quizás noche que no quiero que acabe. Sentirse mal, sentirse bien. Las canciones van pasando, ninguna me parece lo suficientemente perfecta, y aún así todas me hacen derramar alguna lágrima, alguna sonrisa. Sentimientos a flor de piel, locura reprimida en un par de números que indican un carnet de identidad. Mirar atrás, mirar hacia adelante. Tener tanto miedo, tanto, tanto, que se busca la manera de salir huyendo por la puerta de atrás. Dudas. Calma. Dudas. Calma. Tranquilidad. Nudo en el estómago. Todo pasa. ¿Cosa de ese par de números? No, creo que toda esta mierda sigue permaneciendo por mucho que pasen los años. Las féminas somos así. Subo el volumen. Echo de menos las noches tirada en la cama escuchando música con los auriculares. Castigarse a una misma. Lo peor es cuando no hay ninguna razón para estar mal y aún así lo estás. Es mucho peor. Algo no va bien, y no saber qué es ese algo produce una sensación de inseguridad insoportable.
Desequilibrio. ¡Pobre desequilibrada! Hay días que me miro en el espejo y no me reconozco. Otros, sin embargo, me dan ganas de abrazarme a mí misma. Un desacuerdo entre dos partes de mi yo que no se conocen lo suficiente como para tomar una decisión a medias. Dramática. Liberal. Suceptible. Sensible. Fuerte, a veces. Insegura. Todo son contradicciones. Y me hacen daño las noches que me paso pensando, reflexionando. Suspirando. Sin ninguna razón aparente, pero millones de hechos que me atormentan. Mirar a los demás, comparar personalidades o relaciones que no debería de comparar, pero aún así lo hago.
Deber. Río. No deberíamos de hacer tantas cosas, y deberíamos de hacer tantas otras. No quiero que llegue el día en que te diga "Me arrepiento de... Perdóname." Pero, ¿sabes qué? Tampoco quiero que me lo digas tú a mí. Porque eso supondría hacer daño, y no me gusta hacer daño a las personas que quiero.
Y no es nada especial, pero eso me hace estar mal.
Las seis menos nueve minutos de la mañana, reportera de sentimientos.

martedì 8 settembre 2009

Dentro de ti.

Y en este momento siento que me muero de amor. El agua corre por mi cara, por mi cuello, por mi cuerpo. Igual que tus manos. Y yo muero de amor.
¿Alguna vez sentiste que la piel se eriza con solo recordar un momento? Revivirlo una y otra vez, momentos que son la razón por la que hoy sigo viviendo. Distintas experiencias, un solo destino. Amarte. No me equivoco, el amor no puede ser una equivocación. No me estoy equivocando. Ni contigo ni con la situación. Porque te amo. No te tengo cariño, ni pena, ni costumbre. Te tengo amor, y creo que es lo más precioso que se puede sentir, y que no contiene errores, ni equivocaciones, ni arrepentimientos. Se ama con consecuencias, con implicación, con faltas, con inseguridad a veces. Pero si se ama, si llegas a sentir esas tres putas letras... Indescriptiblemente indescriptible.

Un sofá. Dos puntas. Dos cuerpos. Una película, su banda sonora. Quítala, no quiero escuchar música triste... Y una lágrima, y después otra. Un sollozo. Un abrazo. Y no quiero perderte joder. Y todo esto pasa por... ¿Por qué buscar un culpable? Relaciones complicadas, vidas distintas. Incompatiblemente incompatibles. ¿Polos opuestos que se atraen? La música sigue, decidiste no apagarla. Me recuerda a ti. Y cada vez que la escucho sonrío. Te canto. Inside of you. Aunque la canción sea terriblemente fea. Y mi voz peor aún. Te canto. Inside of you.
Fabricamos amor. Digan lo que digan. Cierro los ojos. Decido. Luego pienso. ¿Lo hacemos bien? ¡Lo hacemos, que no es poco! Relación. Complicada joder. Sencilla. Peculiar. Única. Larga. ¡Larguísima! Rara... No, especial. Especial... Muy especial. Como tú. Complicado. Sencillo. Peculiar... Único... Especialmente mío.
Tuya. Únicamente tuya... Son las 4:03, y quizás cuente con un poco de felicidad artificial... Pero estoy pensando en ti, estoy dentro de ti.
Y es lo que realmente importa.

venerdì 4 settembre 2009

Un cuatro de septiembre.

Escuchando Dancing in the moonligth de Toploader, me encuentro la noche de mi cumpleaños a las 2:47 en mi puñetera casa sentada en frente del puñetero ordenador. ¿Plan mejor? ¡Estar borracha en cualquier lugar del mundo! Si, has leído bien. Borracha. Pero no... Por circunstancias de la vida me encuentro aquí. Con un cabreo increíble, y con ganas de que llegue mañana para largarme con mis amigas y perder de vista a todo el mundo. Porque repito, ahora estoy enfadada. Y solo con dos personas. ¡DAROS POR ALUDIDOS! A mí ya, hablando en plata, me la pela...
Ansiosa de que llegue el sábado. De envolverme en la noche y en un par de copas. De abrazarlas y caernos al suelo. ¿Por qué no? De bailar pegada a alguien que no conozco. De cerrar los ojos para sentir mejor la música. Segura. Dejarme llevar. Lo necesito... Las noches de verano que ya se van... Dejan paso al frío, a las tardes en casa viendo como llueve fuera. Al botellón solitario en algún lugar resguardado de la ciudad. ¡Adiós Vivero! Pronto nos tendremos que despedir de ti... Como de tantas otras cosas.
Y mi vida ha tenido un pequeño cambio de futuro, una prolongación de planes. Quizás sea lo mejor, quizás me arrepiente. No se, pero hoy tampoco es un día para pensar en eso. Supongo que ahora, en estos momentos, me siento sola. Acostumbrada a estar con mis amigas toda la noche de mi cumpleaños. Oh, dios. Solo de pensarlo los orificios de mi nariz se agrandan, y se agrandan, y se agrandan... Y eso significa ¡Alerta roja! ¡Mery está enfadadísima! Y hoy, precisamente hoy, no debería de estar enfadada.
Paro de escribir.
Enfadada contigo, dolida contigo. El problema es que no me la pela tanto.

giovedì 27 agosto 2009

Como el principio de la historia.

Nos conocimos en un backstage, yo fumándome el peta de después. Se enrredaron nuestras miradas, mientras mis amigos y el whisky arrasaban. Me elegistes tú a mi, eso siempre pasa así... Tuve un presentimiento y lo eché a rodar... ¡Te quiero, nena!
Pereza.

Cuando algo va mal y hay fé y ganas de recuperar el tiempo perdido, todo pasa, se olvida. Épocas que vienen y van. Malas, buenas. Lo importante es superarlo, porque cuando crees que has tocado fondo y de repente sales a la superficie..., sientes que ya nada mas te hará caer.
Qué bonito es querer a alguien. Qué bonito es tener amigos de verdad. Qué bonito es tener a alguien que esté enamorado de ti tanto como lo estás tu de esa persona. Besar. Abrazar. Fabricar amor.

Como el principio de la historia. Como la primera palabra de tu libro favorito. Con la ilusión, con la inexperiencia. Sonrisas. Malas caras a veces. Y se hace mas grande, y sientes que todo esto merece la pena, que no hay que pararlo, que hay que seguir dándole cuerda. Momentos. Los "buenos" siempre ganan. Como en las películas, solo que esto no es de ciencia-ficción. Porque se siente. Amor. Desilusión. Levantar la cabeza. Pedir perdón. Perdonar. Aprender. Amar.
Porque a veces el Motor Amor, como cualquier motor, tiene alguna avería. Pero cuando se arregla, qué demonios... ¡Rula mucho mejor!

Cambiamos. Continuamente. Pero los besos siguen sabiendo igual que el primer día... ¡Quiero seguir rulando toda la vida!

mercoledì 26 agosto 2009

Siempre sale cruz.

Nos empeñamos en cagarla una y otra vez. Sin descanso. Con palabras, con hechos. Con indirectas. Con directas que van a parar a donde todos sabemos, al hotel del pecho del que está en frente. A su corazón. Verdades a veces, en su totalidad. Exageraciones otras, suposiciones que afirmamos sin ningún pudor. Pensar en frío. A todos nos hace falta pensar en frío. A mí también. Porque yo digo verdades, yo exagero las cosas, yo afirmo mis suposiciones. Y lo que sientan en ese momento los demás me da igual, incluso a veces mi intención es hacer daño. Porque hay cosas que no se pueden hablar tranquilamente, porque hay cosas que hacen que te sientas jodida.
Pasa una hora, o quizás dos. Ya no me da tan igual lo que sientan los demás. Nunca quise hacer daño con mis palabras. Quizás hubiera sido mejor hablar las cosas tranquilamente...
Egoístas. Torpes. Incluso animales. Todos somos así. Aunque hay quienes con una hora o dos no basta, necesitan semanas, meses, años... Toda una vida.
Nadie nos enseñó a pedir perdón.
... y no veas como jode.

giovedì 20 agosto 2009

¡Quiero fabricar más amor contigo!

Algún día sabremos si el amor puede mover montañas.
Amar necesita implicación. Cuando somos jóvenes, como lo soy yo ahora con dieciseis años y más de once meses, pasamos demasiado de lo que no nos gusta y nos implicamos demasiado en lo que nos gusta. El amor nos gusta. A medida de que los años van pasando la implicación y la ilusión se van perdiendo, por eso me gusta decir que cuando se ama con más fuerza es más o menos a mi edad, o quizás un poco más mayor. Es amor diferente al amor que puede sentir alguien de treinta años, lo sé. Porque en ese amor entra madurez, y entra experiencia de otros amores vividos en años anteriores. Pero la inocencia y la ingenuidad, que aunque a veces te pase malas jugadas, da lugar a la confianza que puedas tener en la otra persona. Esa confianza de que va a ser para siempre, eterno. De que nunca te va a hacer daño. De que es de verdad. Lo que pase después, es otra historia... Todos deberíamos amar como lo hacemos por primera vez. Es más simple, y a la vez más complicado. No sabes cómo actuar en ciertos momentos, sí. Pero el simple hecho de no saber cómo reaccionará la situación ante el paso que des produce adredalina, miedo y una sonrisa nerviosa.
Y si, estoy disfrutando. Que haya baches no signifique que toda la carretera esté estropeada y casi no se pueda conducir en condiciones. Se disfruta cuando se es feliz, en los pequeños momentos, las pequeñas sonrisas y las conversaciones estúpidas. Se disfruta con una copa, o quizás con dos. Con un baile a altas horas de la madrugada, con un baño en la playa a la luz de la luna, con una anécdota absurda que te da que pensar... Con una antigua canción que te evoca un recuerdo, y este una sonrisa simple pero verdadera. Se disfruta viviendo. ¿De verdad piensas que no estoy disfrutando? ¡Venga ya...! Si como más se disfruta de la vida es estando viva, y cuando amas el corazón te late con más fuerza, y si el corazón late más fuerte y es el centro de nuestro cuerpo... Es que estás más viva por lo que estás disfrutando más. Y si sigues atando cabos llegarás a la conclusión de que amar es bonito, da miedo a veces pero sólo tienes que disfrutar. Sí, disfrutar como lo hago yo... Aunque a veces el miedo me traiciona.
Y, ¿sabes qué? Se que algún día sabremos que el amor mueve montañas.

martedì 18 agosto 2009

Complicados como somos.

Y vuelvo a caer en la dulce tentación de derramar lágrimas, de temblar, y luego reír mientras sorbo por la nariz. Así de estúpida, así de incomprensible, así de tonta, así de niña, así de Mery, así de María.
Me analizo pero no encuentro nada, o quizás demasiado. Todo. Encuentro todo. Todo lo que soy, todo lo que pienso, todo lo que temo, todo lo que amo. Me analizo. ¿Lo hago mal? Lo hago como me sale de dentro. ¿Mal? Repito. ¿Tan mal lo hago...?
Contradecirse. Una y otra vez. Tantas veces que al final acabo peor de como había empezado. Putearse. Palabra fuerte y además, suena bastante feo. Pero la usamos. Demasiado. Y yo no lo siento así, porque decimos cosas que no son verdad. No las pensamos, no las sentimos, pero las decimos. ¿Hacer daño? Me hago daño sin quererlo.

Dureza. ¿Por qué? ¿Me puedes responder? No, no puedes. Y yo tampoco. Pero, ¿sabes qué? Que da lo mismo. Porque hay cosas que en un momento dado dan igual, se vuelven irrelevantes después de todo lo vivido. Porque hay cosas que son mas importantes, y cuando te das cuenta de eso significa que has dado un gran paso. Siempre hay algo peor de lo que estás viviendo, porque hacemos un mundo de algo insignificante. Y yo la primera, y me da rabia darme cuenta cuando ya ha pasado. Hay que contar antes de hablar, hay que pensar en frío. Las emociones son buenas a veces, otras..., hacen daño. Sí, hacen daño. Da igual el lugar o la hora, lo importante es lo importante. Y cuando te falte eso te darás cuenta.
Eso es la presencia.

domenica 16 agosto 2009

Mezzora

Todavía no te dije lo siento. No quiero decirlo, aunque quizás deba. No te lo dije porque me traicionaría a mí misma. Amor es no decir nunca lo siento. Esa frase, maldita a veces, agradecida otras, que nunca se va de mi mente. Lecciones de vida. Me toca a mi decir lo siento, sin embargo ni puedo ni quiero. Porque estoy enamorada, porque sí es amor. Por eso no la diré.

"¿Recuerdas todos los momentos felices que hemos pasado? Porque ha habido malos, si. Pero buenos..., muchos más." ¿Cómo no los voy a recordar? Son el motor de mi vida. Motor amor. Aunque a veces duela, aunque a veces una sienta unas ganas locas de tener amnesia... Para no recordar, para no pensar en el pasado... Pasado, presente. Futuro. Da miedo.

Egoísta como soy a veces, sin darme cuenta pero lo soy. Creer que yo nunca te haría daño, que en todo caso serías tú a mi. Y equivocarse. Darse cuenta que sin quererlo puedes mandar todo a la mierda, por una tontería. Por algo que decidas hacer, o no hacer, en un momento, en un segundo. Puede cambiar toda tu vida. Toda una historia. Impotencia de saber que lo he hecho mal y a la vez saber que no lo hice con mala intención. Impotencia de luchar contra mí misma. Rabia por amar.



Términos que jamás deberían de ir unidos.