Se que estás aquí, se que siempre lo estarás. Pero, sin embargo... Me siento sola, ¿sabes? Lo estoy haciendo mal, y no se como salir de esto. Hace tiempo que no hablo contigo, hace tiempo que no te lloro. Pero no creas que no te pienso, porque lo hago continuamente. Anoche te llevé conmigo, para que me dieras fuerzas. Quizás anoche hubiera sido una de las peores noches de mi vida, pero no. Salí de casa con la cabeza alta, nadie jamás podrá hacerme caer. Ni siquiera él.
Y ya son trece meses sin ti... Y no es que no duela, sino que una se acostumbra al dolor, convive con él. Y si, hay noches que se me cae el mundo encima, que siento que no puedo más, que quisiera escapar corriendo a algún lugar donde nadie me hiciera daño. Pero decidí plantarle cara a todos esos problemas que me hacían llorar, y algo cambió.
¿Me levanto? Nose, hoy no es el día. Hay un vacío en mi interior, a pesar de que hoy cumplimos ocho. A pesar de sus te quieros, a pesar de todo eso. Tal vez algo dentro de mi cambió, me dí cuenta después de tantas páginas en blanco. El amor sigue aquí, pero la cabeza ganó al corazón esta batalla. Poco a poco abro los ojos, dándome de golpe con la verdad. Pero, ¿qué verdad? No se, nadie me dice la verdad. O cada cual me dice su propia verdad. ¿Y la mía? ¿cuál es mi verdad? Solo busco sinceridad, pero parece que nadie está dispuesta a dármela.
Y seguramente hoy será una noche larga, seguramente el teléfono no suene una vez más. Seguramente se me escape alguna lágrima y me diga a mí misma "No, no te lo mereces." Seguramente, seguramente... Eso es lo que odio, que se que va a pasar a cada segundo. Y todo lo que pasa me hace daño. No, no me lo merezco.